







Una monumental estatua de 14 metros de altura en homenaje al papa León XIV fue trasladada desde un taller ubicado en Carabayllo hasta el Callao, donde se realizan los trabajos de instalación de esta obra que busca convertirse en un símbolo de fe, esperanza y unidad para la comunidad.
La escultura, considerada una de las representaciones monumentales más grandes dedicadas al pontífice, fue elaborada por los artistas peruanos Rafael Gutiérrez Quispe y Deivi Wong, con la participación de un equipo de especialistas en escultura, soldadura, moldeado y acabados.
Rafael Gutiérrez Quispe, formado en la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú y con cerca de dos décadas de experiencia en el ámbito artístico, lideró un trabajo que combina creatividad, técnica y dedicación para dar forma a esta imponente representación del Santo Padre.
La imagen presenta al papa León XIV con los brazos extendidos y un crucifijo sobre el pecho, en un gesto que evoca acogida, cercanía y apertura hacia los fieles. La estructura, que alcanza los 14 metros incluyendo su base y pesa aproximadamente tres toneladas, ha sido diseñada para resistir las condiciones ambientales de la zona costera.
Un homenaje al vínculo del papa León XIV con el Perú
La instalación de este monumento adquiere un significado especial debido a la estrecha relación del papa León XIV, anteriormente conocido como Robert Francis Prevost, con el pueblo peruano.
Antes de asumir el pontificado, desarrolló una importante labor pastoral en el país y ejerció como administrador apostólico de la diócesis del Callao entre los años 2020 y 2021, fortaleciendo su cercanía con la comunidad chalaca.
Este homenaje constituye también una expresión del cariño y reconocimiento de los peruanos hacia un pastor que ha dejado una profunda huella en la vida de numerosas comunidades.
Un espacio de memoria, encuentro y esperanza
La monumental imagen será instalada en el Parque del Niño Gaelito, ubicado al inicio de la Vía Costanera, frente al mar del Callao.
Este espacio lleva el nombre de Jesús Gael Alejandro Rodríguez, un niño de cuatro años que perdió la vida después de salvar a su hermana menor durante un incendio ocurrido en marzo de 2026.
La presencia de la escultura en este lugar reúne dos mensajes profundamente humanos: el valor del amor que se entrega por los demás y la esperanza que nace de la solidaridad.
Más allá de sus dimensiones, el monumento busca transmitir un mensaje de fraternidad, paz y encuentro, valores que forman parte esencial de la misión pastoral de la Iglesia.
La instalación de esta obra se desarrolla en el contexto de los preparativos para la visita pastoral del papa León XIV al Perú, prevista del 11 al 16 de noviembre, acontecimiento que genera expectativa entre los fieles y las comunidades católicas del país.
La monumental estatua representa, así, no solo un reconocimiento artístico al Santo Padre, sino también una invitación a renovar la fe, fortalecer los lazos de fraternidad y recordar que la esperanza se construye mediante gestos concretos de amor y servicio al prójimo.
