Diócesis de Carabayllo

LEMA 2026: "Somos iglesia en Misión, en continua formación"

LEMA 2026: "Somos iglesia en Misión, en continua formación"

Santos Patronos

Los santos patronos de la Diócesis de Carabayllo son Santa Rosa de Lima y Santo Toribio de Mogrovejo, dos figuras cruciales para la historia de la Iglesia en el Perú y en todo el continente. Su elección como patronos refleja la profunda conexión de la diócesis con las raíces de la fe en estas tierras.

Santa Rosa de Lima

Isabel Flores de Oliva, conocida como Santa Rosa de Lima, nació en la Ciudad de los Reyes (Lima) el 20 de abril de 1586. Desde su infancia, mostró una profunda piedad y un deseo de imitar a Cristo. A pesar de la oposición de su familia, se dedicó a una vida de oración, penitencia y servicio a los más pobres, convirtiéndose en terciaria de la Orden de Santo Domingo. Vivía en una pequeña ermita en el jardín de su casa, donde pasaba horas en contemplación. Su amor por los enfermos y su misticismo la hicieron famosa, y muchos acudían a ella en busca de consejo. Murió el 24 de agosto de 1617.

santa-rosa-de-lima

Su vida fue un testimonio de fe y caridad que trascendió fronteras. Fue beatificada en 1668 y canonizada por el Papa Clemente X en 1671, convirtiéndose en la primera santa de América. Es la patrona de Perú, el Nuevo Mundo y Filipinas.

Santo Toribio de Mogrovejo

santo-toribio

Toribio Alfonso de Mogrovejo nació en Mayorga, España, el 16 de noviembre de 1538. Aunque era un laico con una destacada formación en leyes, el rey Felipe II lo propuso para el arzobispado de Lima. Fue ordenado sacerdote y obispo en España y llegó a Perú en 1581 para asumir el cargo de segundo arzobispo de Lima. Su misión era crucial: reformar la Iglesia y evangelizar un territorio vastísimo.
Durante su episcopado, Santo Toribio de Mogrovejo se distinguió por su incansable celo pastoral. Recorrió a pie casi todo su extenso arzobispado, que en ese entonces abarcaba gran parte de Sudamérica.

En sus viajes, confirmaba a los fieles, fundaba parroquias, y se aseguraba de que los sacerdotes estuvieran bien preparados. Su mayor preocupación eran los indígenas, a quienes defendía de los abusos y evangelizaba en sus propias lenguas.

Murió el 23 de marzo de 1606 en Zaña, Perú. Fue beatificado en 1679 y canonizado por el Papa Benedicto XIII en 1726, convirtiéndose en el patrón del episcopado latinoamericano.

Esto se cerrará en 2 segundos