La mañana de este miércoles 18 de febrero, a las 10:00 horas, el Santo Padre León XIV presidió la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, donde se encontró con numerosos peregrinos y fieles provenientes de Italia y de diversas partes del mundo.
Durante su catequesis, pronunciada en lengua italiana, el Papa continuó el ciclo de reflexiones dedicadas a los documentos del Concilio Vaticano II, centrando su meditación en la Constitución dogmática Lumen gentium y en el misterio de la Iglesia como sacramento de la unión con Dios y de la unidad de todo el género humano, a la luz de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses (cf. Col 1,15.18.19-20).
El Santo Padre explicó que el Concilio utilizó el término “misterio” para describir la Iglesia no como una realidad oscura, sino como el plan salvador de Dios, antes oculto y ahora revelado en Jesucristo. Subrayó que este designio divino tiene como finalidad la reconciliación y la unidad de toda la humanidad por medio de la acción redentora de Cristo, especialmente manifestada en su muerte y resurrección.
Asimismo, destacó que la Iglesia, convocada por Dios como ekklesía, es el misterio hecho visible en la historia: signo e instrumento activo de la comunión entre Dios y los hombres y de la fraternidad entre los pueblos. En este sentido, recordó que la Iglesia es también “sacramento universal de salvación”, pues Cristo continúa actuando en el mundo a través de ella por la fuerza del Espíritu Santo, especialmente mediante la Eucaristía.
Tras el resumen de la catequesis en varios idiomas, el Papa dirigió un saludo especial a los fieles de lengua española, a quienes invitó, en este Miércoles de Ceniza, a vivir la Cuaresma como un tiempo de gracia y conversión, exhortándolos a ayunar de palabras y gestos que hieren y a abrir el corazón a la misericordia de Dios.
La Audiencia General concluyó con el rezo del Padrenuestro y la Bendición Apostólica impartida por el Santo Padre.




